Las imágenes recientes muestran una respuesta tardía y desarticulada frente a la emergencia, mientras que en 1997 se desplegó maquinaria pesada con conducción directa desde el Ejecutivo para mitigar el impacto del río Rímac durante el gobierno de Alberto Fujimori.
La comparación entre ambas coyunturas ha vuelto a instalar el debate sobre la capacidad de respuesta del Estado frente a desastres naturales. Mientras en la actualidad las inundaciones han dejado escenas de desborde, desorganización y demoras en la asistencia, diversos analistas recuerdan que en 1997, en pleno fenómeno de Fenómeno de El Niño de 1997-1998, la reacción estatal fue más rápida y centralizada.
Durante el gobierno de Alberto Fujimori, el Ejecutivo asumió un rol directo en la gestión de la emergencia, desplegando maquinaria pesada y personal en puntos críticos de la capital, especialmente en las riberas del río Rímac. Las intervenciones buscaban contener los desbordes y reforzar las defensas ribereñas antes de que la situación escalara a niveles más críticos.
En contraste, las recientes inundaciones han evidenciado problemas de coordinación entre autoridades locales, regionales y el Gobierno central. La respuesta ha sido percibida como fragmentada, con retrasos en la llegada de ayuda y escasa presencia de maquinaria en las zonas más afectadas durante las primeras horas de la emergencia.
Especialistas en gestión de riesgos advierten que, más allá de las diferencias políticas entre ambas épocas, el factor clave radica en la planificación y la capacidad de ejecución inmediata. Señalan que en los años noventa existía una cadena de mando más clara para este tipo de crisis, mientras que hoy los procesos administrativos y la descentralización pueden ralentizar la toma de decisiones.
En medio de este escenario, crece la presión ciudadana para que se implementen medidas más efectivas y se refuercen los sistemas de prevención. La comparación histórica no solo expone las falencias actuales, sino que también plantea la necesidad de recuperar mecanismos de respuesta rápida que permitan enfrentar con mayor eficiencia los desastres naturales que, año tras año, afectan al país.





